Medellín avanza en la construcción de una megacárcel de alta seguridad inspirada en el modelo de Bukele
En las montañas del corregimiento de San Cristóbal, al occidente de Medellín, se levanta una obra que promete transformar la infraestructura penitenciaria del país: la primera megacárcel de alta seguridad en Colombia, inspirada en el modelo del presidente Nayib Bukele en El Salvador.
La construcción, que registra cerca del 10 % de avance, está a cargo de la empresa mexicana Promedex con el respaldo financiero del Grupo Aval, bajo un esquema de asociación público-privada. El proyecto, que está diseñado para estar listo a finales de 2027, tendrá capacidad para 1.339 personas privadas de la libertad, todas en condición de sindicadas (sin condena en firme), en respuesta al crítico problema de hacinamiento que enfrentan actualmente las estaciones de policía de la ciudad.
Un modelo inspirado en El Salvador
El diseño de la megacárcel toma como referencia el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la prisión de alta seguridad promovida por Bukele en El Salvador, conocida por su estricto control interno y segmentación de internos. La estructura en Medellín contará con seis pabellones de 250 cupos cada uno y un pabellón adicional para personas mayores o con necesidades especiales, así como sistemas tecnológicos que buscan impedir comunicaciones ilegales desde el interior.
Financiamiento y operación
Con un costo total de 675.000 millones de pesos, el proyecto es el primero en Colombia en emplear un modelo mixto de financiación. El Distrito no desembolsará recursos hasta que la cárcel reciba a su primer interno; después de eso, entre 2027 y 2038, se realizarán pagos anuales al contratista. El cierre financiero fue posible gracias a una operación liderada por el Grupo Aval, que garantizó 215.000 millones de pesos para continuar la obra sin interrupciones.
Construcción y empleo
La megacárcel se construye en un sector predominantemente rural de San Cristóbal, a unos 11 km del centro de Medellín, área que mantiene amplias zonas boscosas y sirve como barrera a la expansión urbana. Además de su función carcelaria, el proyecto generará empleo local, con cientos de trabajadores en obra y la meta de llegar a 500 empleos durante el año.
Objetivos y debate público
La Alcaldía de Medellín sostiene que la nueva cárcel ayudará a descongestionar estaciones policiales, mejorar el control interno y reducir actos delictivos gestados desde centros de reclusión. El alcalde Federico Gutiérrez ha defendido el modelo tecnológico y de vigilancia, al tiempo que asegura que se respetarán los derechos de los internos y se facilitarán espacios para visitas y programas de reinserción.
Sin embargo, proyectos similares en la región han sido objeto de críticas por parte de organizaciones de derechos humanos que cuestionan sus condiciones y trato a los reclusos.

