Lezama y su tutela de papel mojado
Por estos días en el Quindío no falta el espectáculo, y esta vez la protagonista es nada menos que Isabel Cristina Lezama Velásquez, Secretaria de Representación Judicial del Departamento. Con una solemnidad que ni en el Congreso, Lezama salió con una tutela contra Empresas Públicas del Quindío (EPQ), convencida de que iba a salvar la democracia accionaria… y terminó dándose un portazo jurídico en toda la cara.
Resulta que, según Lezama, en EPQ se estaban violando derechos fundamentales porque los alcaldes y el secretario general no querían firmar un acta. Sí, un acta. Como si la gobernabilidad del departamento dependiera de una firma que no pasó del correo electrónico. Y como si los problemas de agua, alcantarillado y eficiencia en los servicios fueran secundarios frente a su obsesión de meter a la justicia constitucional en un pleito de estatutos privados.
El juez, con paciencia de santo, le recordó lo que cualquier estudiante de primer semestre sabe: la tutela no es para arreglar berrinches societarios. EPQ no estaba violando derechos fundamentales; simplemente estaba cumpliendo lo que dice la ley. Porque mientras Lezama hacía maromas para mostrarse como defensora del pueblo, la empresa se limitaba a acatar las normas, tramitar recusaciones y seguir el procedimiento.
Pero claro, en el libreto de Lezama no podía faltar la tragedia: que los alcaldes estaban vulnerados, que el derecho a elegir estaba en riesgo, que el pueblo clamaba justicia. Todo adornado con un tono épico, como si estuviéramos ante un golpe de Estado en EPQ. La realidad es mucho más simple: lo que hubo fue una jugada torpe que no pasó el filtro del juez y que solo logró enredar a los alcaldes en un show innecesario.
La sentencia fue clara: improcedente. Así, con todas las letras. Porque si alguien está pensando que la justicia es un atajo para hacer política desde el estrado, ya sabe cómo termina el cuento: en ridículo.
Mientras tanto, EPQ, con todos sus problemas reales, sale bien parada: actuó con legalidad, defendió sus procedimientos y dejó en evidencia que el verdadero circo estaba afuera, en la oficina de la abogada del Departamento.
En conclusión, lo único que logró Lezama fue desgastar a los alcaldes y dar material para columnas como esta. Porque si de protagonismo se trata, ya sabemos quién se roba el show, aunque sea para quedar mal.
OFICIO NOTIFICA FALLO TUTELA ACCIONADOS Y VINCULADOS

