La versión de Gustavo Petro sobre la Toma del Palacio de Justicia
En una entrevista reciente, el presidente Gustavo Petro recordó con detalle la operación del M-19 que culminó con la toma del Palacio de Justicia los días 6 y 7 de noviembre de 1985, y calificó el plan original del comandante Luis Otero como una “genialidad”.
Detalles de la versión de Petro
Según Petro, Luis Otero fue el cerebro que durante semanas estudió mapas, rutas de ingreso, tiempos de reacción y posibles salidas para la operación de alto impacto.
En su relato, la operación fue concebida como una acción política simbólica para obligar al país —y en particular a la justicia— a mirar de frente al M-19.
Petro sostiene que lo que hizo Otero no fue un simple asalto armado, sino una planificación militar cuidadosamente estructurada: entradas por sótano, despliegue rápido y retención de magistrados como rehenes.
Contraste con sucesos y controversias
No obstante, Petro se distancia del desenlace. Él argumenta que los magistrados no fueron ejecutados por la guerrilla, sino que lo ocurrido —tras casi dos días de combates y fuego cruzado— fue resultado de la respuesta estatal.
Los hechos se saldaron con más de cien muertos, once magistrados desaparecidos o asesinados y decenas de cuerpos calcinados.
La visión de Petro contrasta con investigaciones oficiales y testimonios que señalan actuación directa del M-19 en ejecuciones o desapariciones.
Análisis: ¿“genialidad” u horrores de la guerra?
La palabra “genialidad”, según Petro, se refiere estrictamente al diseño táctico original: entrada estratégica, despliegue planificado y alto impacto simbólico. Considera que la ejecución del plan, desde la inteligencia hasta el movimiento, tenía mérito estratégico.
Sin embargo, el resultado fue una tragedia nacional: un edificio emblemático convertido en campo de batalla, pérdidas humanas masivas y heridas en la memoria colectiva.
La operación pasó de ser un “acto político” a una “catástrofe humanitaria”, y ese salto difícil de justificar es parte del debate vigente.
Importancia del momento
Este relato de Petro se publica justo cuando se cumplen cuatro décadas del asalto al Palacio, lo que reactiva memorias, heridas y debates no resueltos en Colombia sobre justicia, memoria, culpabilidad y reparación.
Además, revela cómo figuras insurgentes como Otero siguen siendo objeto de interpretación política y simbólica, según la óptica de actores que luego se integraron al escenario institucional, como Petro.

