Estalla división en el Partido de la U por postura frente al Gobierno Petro
El Partido de la U enfrenta una profunda fractura interna tras la decisión de sus codirectores, Alexander Vega y Clara Luz Roldán, de marcar distancia con el Gobierno Nacional y con la organización de las elecciones. La medida ha desatado una tormenta política dentro de la colectividad.
Los codirectores anunciaron que el partido no reconoce al Gobierno de Gustavo Petro como garante electoral y manifestaron su intención de no asistir a eventos oficiales organizados por la Casa de Nariño. Además, solicitaron que la seguridad de los precandidatos sea coordinada directamente con la Fuerza Pública, sin intermediación del Ejecutivo, y pidieron que ciertas funciones de la Unidad Nacional de Protección (UNP) sean asumidas por la Policía Nacional.
Esta postura fue respaldada por siete partidos más: Centro Democrático, Cambio Radical, Partido Conservador, Partido Liberal, Colombia Justa Libres, Liga de Gobernantes Anticorrupción, MIRA y ASI, quienes firmaron un documento conjunto en una reunión convocada por el procurador Gregorio Eljach.
Sin embargo, dentro de la propia bancada de La U, la decisión ha generado un fuerte rechazo. El senador Antonio José Correa, vocero del partido en el Senado, aseguró que la mayoría de los congresistas no fueron consultados y no están de acuerdo con desconocer al Gobierno como actor electoral. “La bancada no tomó esa decisión. Lo que están haciendo los codirectores no nos representa”, afirmó Correa.
Por su parte, el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, también criticó la postura: “Ellos no tienen el respaldo de las mayorías parlamentarias. ¿A quién representan realmente?”, cuestionó.
La crisis en el Partido de la U refleja una tensión creciente entre sectores que buscan consolidar un bloque de oposición con miras a las elecciones de 2026, y otros que prefieren una línea más cercana al Gobierno, con miras a participar en una eventual coalición de centro izquierda.
En los próximos días, se espera que la bancada del partido se reúna para evaluar la situación y definir una posición oficial. La pugna interna podría redefinir el futuro de la colectividad, e incluso abrir la puerta a nuevas alianzas o divisiones políticas.

