El gobernador del Quindío pierde la compostura en la Asamblea: un debate que dejó más preguntas que respuestas

Last Updated: noviembre 25, 2025By

Lo que debía ser un debate de control político terminó convertido en un espectáculo que muchos describieron como un circo más del actual gobierno departamental. El gobernador Juan Miguel Galvis Bedoya, citado por la oposición a la Asamblea del Quindío, terminó perdiendo la compostura en una escena que dejó al público atónito y a los diputados aún más críticos.

Durante el intercambio, varios asistentes aseguraron que el mandatario pegó un brinco como si estuviera en un circo, gesto que rápidamente encendió comentarios en el recinto y en redes sociales, donde muchos lo interpretaron como la muestra más visible de un gobierno que, según sus críticos, ha sido un espectáculo de principio a fin, pero sin resultados reales para los quindianos.

Las frases del debate no ayudaron a calmar el ambiente.
“Se va a infartar el gobernador”, comentaban algunos diputados mientras Galvis, evidentemente alterado, respondía a las críticas sobre la gestión territorial.
Otros le recordaban: “Gobernador, usted se molesta porque los alcaldes no hacen todo con Proyecta”.

Pero la declaración que desató memes y burlas fue, sin duda, su repetido:
“Yo no me quiero dar shampoo”, una frase que pretendía sonar humilde, pero terminó convertida en símbolo del descontrol y la falta de precisión política del mandatario.

Los alcaldes, el nuevo blanco del gobernador

En su intervención, Galvis insistió en que la responsabilidad no recae solo en la Gobernación y que los alcaldes también deben responder. Aunque la corresponsabilidad territorial es válida, el tono fue percibido como un reproche más que como un ejercicio de liderazgo.

A esto se suma una percepción que crece entre distintos sectores: el gobernador, de los 12 municipios que tiene el Quindío, no ha aportado nada a 8 de ellos, mientras que el resto de la gestión parece concentrarse en Buenavista, La Tebaida, Pijao y Córdoba. La pregunta que se hacen muchos es inevitable: ¿será que los otros municipios no son del Quindío para el gobernador Galvis?

El mandatario también volvió a su insistente referencia al modelo de Salento 2016–2019, dejando la sensación de que espera que los demás mandatarios gobiernen según un libreto que él mismo avala. De inmediato surgieron más dudas:
¿Está el gobernador intentando dirigir a los alcaldes desde el despacho?
¿O simplemente desconoce las realidades diversas del territorio al imponer un único modelo?

Una oposición fortalecida y un gobernador debilitado

La oposición aprovechó el momento y logró lo que buscaba: sacar al gobernador de casillas, exponerlo emocionalmente y mostrar que bajo presión pierde el control, justo cuando más debería demostrar dominio institucional.

Para varios sectores políticos, el episodio deja una preocupación clara:
¿Puede el gobernador manejar las tensiones de su cargo si un debate ordinario lo lleva a reacciones teatrales que terminan eclipsando los asuntos de fondo?

Una cosa quedó clara: en política, los gestos también gobiernan. Y esta vez, el que terminó hablando y dando espectáculo fue el gobernador, aunque no en el tono ni en el nivel que los quindianos esperan.