EL FRACKING VUELVE AL DEBATE: VARIAS PETROLERAS ESTARÍAN LISTAS PARA REACTIVAR PROYECTOS EN COLOMBIA
El futuro de la explotación de petróleo mediante la técnica del fracking vuelve a estar en el centro de la discusión energética en Colombia, ante la posibilidad de que el nuevo Gobierno permita avanzar con proyectos de extracción en yacimientos no convencionales.
Entre las compañías que aparecen nuevamente en el panorama están Ecopetrol, GeoPark, Parex Resources y Drummond, empresas que ya tienen experiencia, contratos o proyectos relacionados con este tipo de explotación. También se menciona el posible interés de otras compañías internacionales.
El escenario cambió luego de que el presidente Abelardo de la Espriella planteara durante su campaña la posibilidad de impulsar el fracking bajo condiciones ambientales, excluyendo zonas consideradas estratégicas para la protección del agua, como los páramos.
Uno de los puntos que podría marcar el rumbo de esta discusión es el proyecto Kalé, en Puerto Wilches, Santander, impulsado por Ecopetrol y ExxonMobil. Aunque cuenta con licencia ambiental, su desarrollo permanece detenido por asuntos relacionados con la consulta previa a comunidades de la zona.
La apuesta por los yacimientos no convencionales tiene como argumento principal aumentar las reservas y la producción nacional de hidrocarburos. El Valle Medio del Magdalena aparece como una de las zonas con mayor interés para la industria, debido a su potencial petrolero y gasífero y a la infraestructura existente para transportar y procesar estos recursos.
Sin embargo, el eventual regreso del fracking también genera cuestionamientos. Organizaciones ambientalistas y distintos sectores académicos han advertido sobre aspectos relacionados con el consumo de agua, los impactos ambientales y las condiciones económicas de este tipo de proyectos.
Mientras el Gobierno define su política energética y se conocen las decisiones sobre Ecopetrol y los proyectos suspendidos, las empresas del sector permanecen atentas a las nuevas reglas.
Así, el fracking podría pasar nuevamente de la discusión política a los campos petroleros, en una decisión que pondrá frente a frente la búsqueda de nuevas reservas, la seguridad energética y las preocupaciones ambientales.

