De los estrados a las plazas llenas: así se convirtió Abelardo de la Espriella en uno de los fenómenos de la campaña presidencial

Last Updated: mayo 29, 2026By

Lo que comenzó como una apuesta política impulsada desde redes sociales terminó convirtiéndose en uno de los movimientos más visibles de la contienda presidencial de 2026. El abogado y empresario Abelardo de la Espriella pasó en pocos meses de ser una figura mediática a reunir miles de personas en eventos masivos en diferentes ciudades del país.

Con su movimiento “Defensores de la Patria”, el candidato logró posicionarse especialmente en regiones como Antioquia y la Costa Caribe, donde sus caravanas, concentraciones y recorridos políticos empezaron a ganar fuerza durante la recta final de la campaña. Medellín y Barranquilla fueron algunos de los escenarios donde mostró músculo político con actos multitudinarios y una puesta en escena cargada de símbolos patrióticos, música y mensajes de seguridad.

Uno de los factores que impulsó su crecimiento fue el manejo de imagen y redes sociales. La campaña convirtió el apodo de “El Tigre” en una marca reconocible entre sus seguidores, acompañada de transmisiones digitales, videos virales y discursos enfocados en mano dura contra la criminalidad y defensa de la Fuerza Pública.

El ascenso político de De la Espriella también comenzó a reflejarse en las encuestas, donde varias firmas lo ubicaron entre los candidatos con mayor crecimiento en intención de voto, disputando terreno frente a figuras tradicionales de la derecha y la izquierda colombiana.

Durante la campaña, el abogado barranquillero reforzó su discurso alrededor de temas como seguridad urbana, economía, reducción del Estado y críticas al gobierno de Gustavo Petro. Además, sumó como fórmula vicepresidencial al exministro José Manuel Restrepo, buscando fortalecer el componente económico de su candidatura.

Analistas políticos consideran que su crecimiento refleja una transformación en la forma de hacer política en Colombia, donde las redes sociales, las campañas digitales y el liderazgo personalista están desplazando poco a poco a las estructuras tradicionales de los partidos.