Complejo Acuático de Armenia: obra de $39.000 millones de la Gobernación del Quindío sigue cerrada por graves fallas técnicas
Lo que fue presentado por la Gobernación del Quindío como una obra emblemática para el deporte del Eje Cafetero hoy se ha convertido en motivo de fuertes cuestionamientos. El Complejo Acuático de Armenia, construido con recursos que superan los 39.000 millones de pesos y ejecutado por la empresa Proyecta, permanece cerrado al público tras evidenciarse múltiples fallas técnicas y riesgos de seguridad.

La situación compromete directamente a la administración departamental encabezada por el gobernador Juan Miguel Galvis, pues el escenario fue entregado oficialmente al municipio sin estar en condiciones adecuadas para su funcionamiento.
De acuerdo con información conocida por el IMDERA, el 3 de febrero de 2026 se firmó un acta de recibo entre la Oficina de Bienes y Servicios de la Alcaldía de Armenia y la empresa Proyecta. Sin embargo, la recepción se realizó bajo salvedades, dejando compromisos claros para que la entidad ejecutora realizara varias subsanaciones pendientes antes de habilitar el complejo.
Pero semanas después, durante una visita técnica realizada el 18 de marzo, los expertos encontraron que muchas de las fallas no solo persistían, sino que representan riesgos que impiden abrir el escenario al público.
Uno de los problemas más evidentes es el levantamiento del piso en el perímetro de las piscinas. Según el análisis técnico, esta no sería una falla reciente, ya que se detectó el reemplazo parcial de baldosas mediante cortes improvisados, una práctica que sugiere errores en la instalación inicial o el uso de materiales de baja calidad. Esta situación podría afectar un número indeterminado de piezas en todo el complejo.
Las irregularidades también se evidencian en el edificio principal. El informe advierte que las ventanas de piso a techo no cuentan con elementos de seguridad, lo que representa un riesgo potencial de accidentes para deportistas, visitantes y personal del escenario.
A esto se suma una situación aún más delicada: el registro fotográfico del IMDERA muestra que junto al ascensor existe un vacío estructural que se extiende desde el primer hasta el tercer nivel sin ningún tipo de restricción o protección. En el mismo sector se encuentran equipos y controles eléctricos completamente expuestos, lo que incrementa el peligro para quienes transiten por el lugar.
Aunque la empresa ejecutora habría señalado que la instalación de protecciones o rejas para estos elementos no estaba dentro de su alcance contractual, los técnicos advierten que se trata de un escenario público que proyecta una alta afluencia de usuarios, por lo que las condiciones de seguridad deben ser estrictas y no negociables.
El informe también señala otros detalles preocupantes como filtraciones, acabados incompletos y elementos constructivos sin terminar, lo que refuerza la percepción de que la obra fue entregada de manera apresurada y sin cumplir plenamente los estándares prometidos.
Ante este panorama, el equipo técnico del IMDERA fue contundente en su recomendación: solicitar a la entidad ejecutora la aplicación de las garantías de estabilidad y calidad de la obra, ya que las fallas detectadas corresponden a elementos que han fallado o a actividades inconclusas que deberían estar cubiertas por las pólizas del contrato.
Hasta que estas correcciones no se realicen, la puesta en funcionamiento del complejo acuático no será autorizada, ya que la prioridad es garantizar la seguridad de deportistas, entrenadores y visitantes.
Mientras tanto, crece la indignación ciudadana y las preguntas sobre cómo una obra millonaria promovida por la Gobernación del Quindío terminó convertida en un escenario cerrado, con problemas estructurales y bajo la lupa por posibles fallas en su construcción y supervisión.

