Bolivia da un giro de centro con la victoria de Rodrigo Paz

Last Updated: octubre 20, 2025By

La elección presidencial marcó el fin de dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo (MAS) y un rechazo contundente a la derecha más radical.

Punto de partida

Rodrigo Paz, de 58 años, líder del Partido Demócrata Cristiano, resultó vencedor en la segunda vuelta electoral en Bolivia con aproximadamente el 54 % de los votos. Su triunfo representa el relevo de una generación política y la interrupción del prolongado dominio del MAS encabezado por Evo Morales.

¿Por qué lo lograron?

Paz planteó una campaña con tono centrista, “la calle del medio”, que atrajo a los electores cansados de la polarización. Su fórmula política incluía al vicepresidente Edmón Lara, ex-capitán de Policía, que aportó frescura, presencia digital y llegada a los electores indecisos.

En su discurso económico, el nuevo mandatario apostó por manejar los recursos internos sin depender de instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), y sin recurrir a privatizaciones agresivas, a diferencia de su rival.

El rival y sus errores

Su principal oponente fue Jorge “Tuto” Quiroga, quien promovía una apertura más amplia hacia Estados Unidos, mayor inversión extranjera y la explotación intensiva del litio, propuestas que generaron desconfianza en parte del electorado. Además, su campaña se vio afectada por declaraciones racistas del candidato a la vicepresidencia de su fórmula, lo que debilitó su credibilidad.

Implicaciones políticas

La victoria de Rodrigo Paz envía un mensaje claro del electorado boliviano: rechazo al extremismo de derecha y al continuismo del MAS. Abre una nueva etapa para el país, con la posibilidad de construir modelos de gobierno más moderados, basados en la negociación y una menor polarización.

Lo que viene

El nuevo presidente inicia su mandato con el reto de cumplir las expectativas ciudadanas: reactivar la economía, asegurar la estabilidad política y gestionar de manera responsable los recursos naturales. También deberá mantener la unidad política y social que lo llevó al triunfo, evitando fracturas internas.

Los próximos meses serán decisivos para saber si este cambio político se consolida como una verdadera transformación o se queda en una promesa más.