Cauca se convirtió en campo de batalla electoral: creció el Pacto, pero Abelardo logró una votación histórica

Last Updated: junio 1, 2026By

El departamento del Cauca volvió a demostrar su peso político en las elecciones presidenciales de 2026. Aunque el Pacto Histórico aumentó su caudal electoral y mantuvo su fortaleza en la región, la gran sorpresa fue el crecimiento de Abelardo de la Espriella, quien alcanzó la meta que su campaña se había trazado y logró una de sus mejores votaciones en el suroccidente del país.

De acuerdo con los resultados reportados, Iván Cepeda obtuvo cerca de 462 mil votos en el departamento, superando ampliamente los registros de la izquierda en procesos anteriores. Sin embargo, la cifra quedó por debajo de las expectativas que manejaba su campaña, que aspiraba a acercarse a los 600 mil sufragios en esta región considerada uno de sus principales bastiones electorales.

Mientras tanto, Abelardo de la Espriella consiguió más de 131 mil votos en Cauca, duplicando prácticamente el respaldo que había obtenido su sector político en las consultas de marzo y consolidando una expansión significativa en un territorio históricamente esquivo para la derecha colombiana.

Los resultados reflejan que, aunque el Pacto Histórico sigue dominando gran parte del departamento, la candidatura de De la Espriella logró abrirse espacio en zonas donde tradicionalmente las fuerzas conservadoras tenían menor influencia. Analistas consideran que ese crecimiento podría convertirse en un factor importante para la segunda vuelta presidencial.

La elección también dejó en evidencia las nuevas dinámicas políticas que vive el país. Mientras la izquierda mantiene una base sólida en regiones del Pacífico, la candidatura de Abelardo continúa ampliando su presencia en territorios donde antes tenía poca representación electoral.

Con la segunda vuelta cada vez más cerca, Cauca aparece como uno de los departamentos que podrían jugar un papel determinante en la disputa entre dos proyectos políticos completamente opuestos. Lo ocurrido en esta región demuestra que la batalla por la Presidencia no solo se libra en los tradicionales bastiones electorales, sino también en territorios donde las fuerzas políticas están reconfigurando su mapa de apoyos.