Influenciadores arrebatan votos a los veteranos del Pacto Histórico
Las elecciones del pasado 26 de octubre dejaron un claro mensaje: la política tradicional está perdiendo terreno frente a los nuevos liderazgos digitales. Figuras como Wally y Amaranta Hank, reconocidas en redes sociales por su estilo directo y capacidad de conectar con audiencias jóvenes, lograron imponerse a políticos de larga trayectoria dentro del Pacto Histórico.
Uno de los casos más representativos fue el del excongresista Alirio Uribe, quien, pese a su amplio recorrido en la defensa de los derechos humanos y su papel en el Congreso, no consiguió mantener el apoyo necesario para asegurar una curul en el próximo periodo legislativo.
En contraste, Wilson Alfonso Rodríguez, más conocido como Wally, un abogado con una fuerte presencia en redes y medios públicos, se consolidó como una de las nuevas figuras políticas más votadas. A su lado, la comunicadora y activista Alejandra Omaña, conocida como Amaranta Hank, también logró una destacada votación gracias a su influencia digital y su cercanía con distintos sectores sociales.
Los resultados evidencian un cambio profundo en la forma de hacer política. Hoy pesan más las tribunas virtuales, los mensajes directos y la conexión emocional con los votantes que los años de militancia o la experiencia legislativa. Las redes sociales se han convertido en un espacio determinante para moldear la opinión pública y construir poder político.
Este fenómeno, que combina la política con el marketing digital, marca el inicio de una nueva era electoral en la que el capital simbólico de la visibilidad y la autenticidad parece tener más valor que la trayectoria y la estructura partidista.
El desafío para los movimientos tradicionales será adaptarse a esta realidad: la política ya no se juega únicamente en las calles o en los debates, sino también y cada vez más en las pantallas.

